Serie siempre divinas. Antes muerta que sencilla.

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Serie siempre divinas. Antes muerta que sencilla.
$ 24.000,00
Medidas1.20 x 1 metro
TécnicaAcrílico sobre lienzo
Año2025
​Esta obra de gran formato captura una figura esquelética con un aura de rock and roll, fusionando la iconografía de la calavera de la tradición del Día de Muertos con la estética de los años 70. La figura, vestida con una blusa rosa de mangas acampanadas y jeans, usa lentes de sol y una diadema que coronan una melena de cabello naranja. El fondo está lleno de un follaje vibrante y una paleta de colores neón y oscuros, con un disco de vinilo en la esquina superior que ancla la escena en la cultura musical. La obra, con su estilo pop surrealista, equilibra la solemnidad de la mortalidad con una celebración de la vida y el espíritu libre.

Letimora

Hola! Soy Leticia, apasionada por el arte y en especial por la pintura. En mi tienda, encontraráobras originales que reflejan mi estilo y amor por los colores. Cada pieza cuenta una historia y está creada con dedicación. Te invito a explorar mi colección y encontrar la obra que resuene contigo.  

Montevideo, Uruguay

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​ Una pieza vibrante y cautivadora, que se inscribe en la intersección del surrealismo pop y el arte urbano contemporáneo. El artista ha creado un retrato de gran formato que fusiona elementos dispares para generar una narrativa visual rica y compleja. ​En el centro de la composición, una figura esquelética femenina es la protagonista. Sin embargo, lejos de ser una imagen macabra, la calavera está personificada con una energía vital innegable. La calavera, un motivo central en el arte mexicano y la cultura del Día de Muertos, simboliza aquí no la muerte, sino la permanencia del espíritu y la celebración de la vida. La figura viste una camisa rosa con un cuello de solapa y mangas acampanadas, adornada con estrellas, lo que evoca la moda y la iconografía del glam rock y el estilo boho de la década de los 70. Las gafas de sol rojas y la melena de cabello naranja y rizado, que parece desafiar la gravedad, refuerzan esta conexión con la cultura musical y la libertad de esa época. ​El fondo de la obra es un verdadero paisaje psicodélico. Una densa vegetación estilizada en tonos verdes, azules y amarillos envuelve la figura. La paleta de colores es audaz y contrastante, con vibrantes rojos, fucsias y azules que se mezclan con un fondo más oscuro, casi nocturno, creando una tensión visual que mantiene al espectador enganchado. Un disco de vinilo, elemento icónico de la cultura musical, se asoma en la esquina superior izquierda, funcionando como un ancla simbólica de la escena. Un haz de luz dorada y brillante, que parece emanar de una fuente desconocida, atraviesa la composición, iluminando a la figura y sugiriendo un momento de epifanía o de pura euforia. ​El uso de pinceladas gruesas y texturizadas en el fondo, en contraste con un tratamiento más detallado de la figura central, demuestra una técnica que valora la expresión sobre el realismo. La artista utiliza esta dualidad para destacar la figura, mientras que el entorno se convierte en un remolino emocional y sensorial. ​En conjunto, esta obra trasciende el mero retrato para convertirse en una meditación sobre la dualidad de la vida y la muerte, la fugacidad de la moda y la eternidad del espíritu. Es una celebración de la individualidad, la música y la cultura popular, uniendo la tradición ancestral con la estética moderna de una manera fresca y original.
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Serie siempre divinas. Antes muerta que sencilla.

$ 24.000,00